Hoy sin motivo en particular me detengo a pensar en ese gran numero incalculable de personas desaparecidas, desaparecidas por alguna causa o sin ninguna. Salieron un dia de casa para no volver, se despidieron un dia pero no regresaron. Nos dijeron "hasta pronto" pero aun les esperamos. Esos que nos dieron un abrazo y nos regalaron una gran sonrisa con la conviccion de que volverian. Tampoco ellos han vuelto. Pienso en la madre que espera un hijo por decadas, esa madre que se le arruga el corazon y se le encogen las entranas cuando alguna nueva pista la inquieta, pero vuelve a reposar su esperanza sobre el lecho de una larga y tediosa espera. Pienso en el hijo que intranquilo y temeroso aguarda al padre que no llega, a la madre que casi da por muerta, al hermano que no conoce, al pariente que no recuerda pero siempre esta presente en las lagrimas de familia.
Hoy sin motivo aparente y con respeto, me paseo por la incertidumbre ajena, por la desgracia que se hospedo bajo techo cualquiera. Me pregunto como se puede vivir sin morirse de impotencia?. Como se puede seguir viviendo y seguir pendiente de la puerta, esa puerta que se abre cien veces pero no es el, no es ella, no son ellos.
Los desaparecidos siempre me causaron malestar en el corazon, escaramuza en el alma. Me gusta extranar a la gente que entra y sale de casa, gente que parte de viaje y reencuentro al cabo de un tiempo, gente que no vuelvo a ver pero se donde se encuentra.
Son nombres que aun cuando el tiempo pase siempre su ausencia nos dejara sonrisas, recuerdos gratos, anoranzas. Aromas, si...aromas de fragancias, flores, lugares, bebidas.
Los desaparecidos causan agudo dolor en el diafragma de tanto llorar bajito en las noches, de tanto aguantar las lagrimas. Son causantes de dolores que nadie alivia, pero somos capaces de no sentirlos para emprender una nueva busqueda. El tiempo se encarga de asociar sus nombres, sus queridos nombres, con calificativos tristes: soledad, amargura, vacio, frustracion,melancolia, depresion, nostalgia y condena. Condena porque seguiremos por este mundo buscando en caras ajenas gestos que nos los recuerden; buscando en voces ajenas eco de sus voces. Seguiremos tomando prestado gente extrana para revivirle en la memoria, aguardando su regreso sin cansancio, atrapados en una pesadilla que nunca imaginamos.
Pienso y me da escalofrio imaginar que un dia su mayoria puedan convertirse solo en nombres, folios, expedientes no resueltos, casos cerrados por busqueda infructuosa. Me rehuzo a aceptarlo, porque quienes compartieron con ellos una existencia, una risa, un apreton de manos, un millon de alegrias y otro tanto de frustraciones, de un modo u otro han perdido no solo ese padre, madre, hermano, amigo...tambien se han perdido a si mismos.
A veces cuando el tiempo es mucho y me acompana el silencio suelo gastar horas en esas paginas de nombres con numero, con historias que nadie quisiera vivir nunca, y miro bien las caras para ver si encuentro a alguien que ni yo conozco, tan solo pensar si le he visto, y me da frustracion no encontrar a nadie, cuando en realidad... deberia darle gracias a Dios por no llevar el propio dolor de semejante tragedia.
(Ojala que en este momento alguien este regresando a casa.)
Jey.


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